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Grecia antigua

filosofos griegos de la antiguedad – parte 2

Historia de los griegos

La revolución de los filósofos

Hasta entonces, lo que más había ocupado la mente de los griegos era el problema del origen de las cosas. Es ello tan verdad que casi todos sus libros se titulaban “De la naturaleza” y se proponían aclara como se había formado el mundo y que leyes lo regulaban. Protágoras se propuso en cambio, indagar con qué medio el hombre podía darse cuenta de la realidad y hasta qué punto podía conocerla. Y llegó a la conclusión de que debía resignarse a lo poco que le permitían los sentidos: la vista, el oído, el tacto, el olfato. 

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Heráclito

Ciertamente el hombre no podía ir muy lejos con esos imprecisos y variables instrumentos. Pero precisamente por esto debía renunciar al descubrimiento, detrás del cual, en cambio, habría corrido Heráclito, de las llamadas “verdades eternas”, válidas para todos en todos los tiempos y en cualquiera circunstancias; y contentarse con la que valía `para él en aquél momento y en aquella particular ocasión, admitiendo implícitamente con esto que podía no valer para otro, ni tampoco para él mismo en un momento y circunstancias diferentes.

Nosotros comprendemos perfectamente que esta lección, mientras suscitaba entusiasmo en los salones intelectuales, había que provocar escándalo y aprensión entre la gente timorata y las jerarquías constituidas. Era una sacudida a aquellos “principios” sobre los cuáles también la sociedad de Atenas, como todas las demás de cada época, se fundaba, y que no pueden ser vueltas a poner en discusión sin provocar un terremoto. El bien, el mal, Dios mismo ¿no eran pues, verdades contingentes y subjetivas, a las que cada uno estaba autorizado a oponer otra y totalmente diferente?  Protagoras_1

 Eurìpides

En una conferencia ante un público de libres pensadores, entre los que figuraba también el joven Eurípides, que no debía olvidarlo jamás, Protágoras contestó que sí. Y entonces el gobierno lo desterró confiscó sus libros para quemarlos en la plaza pública. El maestro se embarcó para Sicilia y parece ser que pereció durante el viaje, en un naufragio.

filosofos griegos de la antiguedad - parte 2

 

La Helenización de Roma

La Helenización de Roma

Las campañas victoriosas de la primera mitad del siglo II AC de modificaron notablemente las condiciones de vida de la república romana. Ahora era una potencia de primer orden a la que no podría oponerse ninguna de las que subsistían en el Mediterráneo. Además, su influencia y sus conquistas le habían proporcionado una ingente riqueza y, sobre todo, inmensas posibilidades de acrecentarla aun más explotando el comercio y la industria de las regiones que quedaban bajo su autoridad. Todo ello, y especialmente el contacto con las populosas urbes helenísticas, crearon en las clases cultas un afán por modificar sus tipos de vida para reemplazar su antigua moderación por un lujo que juzgaban digno de su actual poderío.

Helenizacion de Roma

Helenizacion de Roma

Para las clases cultas, la vida griega se transformó en un modelo de refinamiento y elegancia. Se consideró entonces mezquino cuanto aludía  a la tradición campesina de Roma y se cambiaron las costumbres patrias por las que prevalecían en las ciudades más lujosas de Grecia y el Oriente. Los cultos griegos, las modas en el vestir y en el comer, todo fue imitado. A las antiguas moradas romanas, caracterizadas por su sencillez, reemplazaron los suntuosos palacios provistos de muebles lujosos y de hermosas estatuas. Y ningún romano educado creyó que podía ignorar los versos de Homero o de Eurípides, aun cuando tuviera que aprender trabajosamente la lengua griega.

Venus

Venus

Para los romanos tradicionalistas, como Catón, este entusiasmo por la civilización helenística pareció un gravísimo peligro nacional y procuró combatirlo por todos los medios que las leyes ponían en sus manos. Pero era el resultado inevitable de la expansión romana, y los intentos del celoso censor fracasaron. Y si en las clases cultas, pudo comprobarse que Catón exageraba sus temores, el espectáculo de los grupos sociales más humildes confirmaba sus temores. En ellos, en efecto, influyó sensiblemente la fácil moral de los esclavos griegos, que resultó corrosiva para las viejas virtudes del romano. De modo que si la conquista trajo consigo el abrir a Roma las puertas de la cultura, no es menos cierto que preparó una verdadera revolución, porque su masa social comenzó a vivir y a a pensar de acuerdo con otros ideales que los que nutrían antaño a sus campesinos rudos y virtuosos. Así, la conquista modificó el espíritu de Roma y trajo consigo la grave crisis del siglo I, y en la que sucumbió la república.

Caton el Viejo

Caton el Viejo