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poder economico de la iglesia en la edad media

Este era el poder económico que tenía la Iglesia Medieval

Se sabe que en la Edad Media la Iglesia era realmente poderosa, era la institución con mayor poder intelectual, espiritual y económico. Aunque como bien sabemos, su influencia no se limitó a solo esos ámbitos, ya que también se ayudó a mantener un gran poderío económico. ¿Cuáles eran las principales ventajas económicas de las que gozaba la Iglesia en la Edad Media?

Durante la Edad Media (Alta y Baja Edad Media) se hizo un sistema feudal de producción, en donde los señores feudales recibían la tenencia de las tierras con campesinos dependientes, mejor conocidos como siervos.

Dentro de la gran jerarquía de la iglesia, en los peldaños más altos nos encontrábamos con los “señores eclesiásticos”. Aquellos, hoy serían los obispos, eran quienes ejercían su poder desde las catedrales de las grandes ciudades, y los abades hacían lo mismo en los monasterios que se encontraban ubicados en áreas rurales.

Los señores eclesiásticos y los abades eran, de la misma forma que los nobles, poseedores de feudos, con tierras que eran habitadas por campesinos dependientes que tenían la obligación de pagarles tributos.

Los dos grupos, compuestos por los señores laicos y los eclesiásticos, funcionaban como grupos explotadores de campesinos, es un hecho que estos formaban parte de la misma clase social. Ellos, dentro de la sociedad feudal, representaban al rector más privilegiado, y en muchas ocasiones, incluso pertenecían a las mismas familias.

 Pero lo más importante no eran las posesiones de sus feudos, ya que la Iglesia tenía otra gran fuente de ingresos. Pudieron acapararse grandes cantidades de propiedades, de campesino y de señores, por medio de “donaciones”.

En las prédicas se hacían oficios religiosos, se difundía el temor al infierno y a la muerte. Según los eclesiásticos, para evitar que su alma fuera al infierno, tenían que hacer bien, y una de las formas de hacer el bien era donando propiedades a los monasterios catedrales. Esto haría que los sacerdotes rezaran por la buena vida del difunto en el paraíso.

Conoce cuales son las etapas de la Historia Universal

La historia universal se divide convencionalmente en períodos históricos. Las etapas más conocidas a nivel mundial son: Antigua, Media, Moderna y Contemporánea:

  1. La Edad Antigua: Comprende desde los años 3000 a. C. hasta alrededor del siglo VI en las zonas de Europa y Oriente Medio. El Mediterráneo es la cuna de la Antigüedad clásica, de China, y la India. En el continente americano la Edad Antigua salta hasta la Edad Moderna sin pasar por la famosa “Edad Media” esto depende de las diversas culturas que se desarrollen en América. 
  2. La Edad Media: Desde el siglo VI hasta finales del siglo XV. En Europa, se ha considerado el inicio de esta etapa con la caída del Imperio romano de Occidente. El impulso del Renacimiento se da luego de la invención de la imprenta, además se inicia el desarrollo de la Revolución científica. 
  3. La Edad Moderna: Comienza a finales del siglo XV y termina en 1789 con el gran acontecimiento conocido como Revolución Francesa la cual incluye el Renacimiento Europeo. En el continente de América, el fin de la Edad Moderna cambia dependiendo de los países, como la Independencia de los Estados Unidos en 1776 o la Hispanoamericana 1800 – 1825.
  4. La Edad Contemporánea: Desde 1789, comienza con la Ilustración, Revolución Francesa y todos los intentos de Independencia del continente americano, hasta la época actual. La tecnología es la característica que destaca en esta edad porque permitió la Revolución Industrial. La ciencia y el conocimiento son los términos que más se desarrollan al igual que el comercio.

Etapas de la historia universal

Alemania en la Baja Edad Media

Alemania en la Baja Edad Media

Después de la muerte de Federico II, el papado consiguió conjurar el peligro que lo amenazaba; en efecto, durante veintitrés años no se eligió emperador y la enérgica política de los Hohenstaufen quedó malograda. Las consecuencias del interregno alemán  (que se prologó desde 1250 hasta 1273) fueron inmensas. Los emperadores elegidos después de esta última fecha carecieron, en general, de recursos para emprender una política centralista frente a los grandes feudales, los cuales, en consecuencia, afirmaron su autonomía y tornaron el Sacro Imperio Romano Germánico en una ficción con la que encubría una suma de Estados independientes.

En 1356, los señores más poderosos lograron que el emperador Carlos IV estableciera (en un documento que se llamó la Bula de Oro) el sistema para la la elección imperial. De allí en adelante, sólo siete señores elegían al emperador: los obispos de Colonia, Tréveris y Maguncia, el rey de Bohemia,  el duque de Sajonia, el conde del Palatinado y el margrave de Brandeburgo. Los demás señores sólo tenían posibilidad de hacer oír su voz en la dieta o asamblea del imperio, que convocaba el emperador. Así se fue creando un sistema de dominación que controlaban los feudales más poderosos, en cuyas manos quedaba prisionero el emperador.

Con todo, los duques de la casa de Habsburgo (a la que pertenecía el primer emperador elegido después de 1273) consiguieron que la elección recayera repetitivas veces en su familia. Salvo algunas interrupciones, ejercieron el restringido poder imperial durante largos periodos, y, a fines del siglo XV, Maximiliano de Habsburgo hizo esfuerzos eficaces para robustecer su posición.

Evidentemente, no resurgiría el poder imperial en Alemania. Se oponían a ello los grandes señores; pero no se oponían menos las grandes ciudades comerciales e industriales del Hansa germánica. Su aspiración fundamental era que el poder político no dificultara en modo alguno sus actividades mercantiles, mas, en última instancia, preferían el gobierno propio y procuraban no ceder en sus pretensiones. Esa resistencia sorda de todos loe elementos del imperio restringió las posibilidades de establecer un gobierno central fuerte; pero no impidió menos la unificación del país. En efecto, cuando las principales potencias occidentales se aglutinaban bajo el poder real. Alemania mantuvo su estructura feudal, razón por la cual entró en la Edad Moderna con una marcada desventaja en la lucha por el equilibrio del poder.

Bula de Oro: Reproducción del documento que estableció, en 1356, el régimen de elección imperial en Alemania, Véase el sello de oro que le dio su nombre

Bula de Oro: Reproducción del documento que estableció, en 1356, el régimen de elección imperial en Alemania, Véase el sello de oro que le dio su nombre