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La Revolución de los Transportes: Inicios del Ferrocarril Siglo XIX

La Revolución de los Transportes: Inicios del Ferrocarril, Navegación a Vapor y del Telegrafo en el Siglo XIX

Lugar y tiempo: Europa y América del Norte, Siglo XIX

Ferrocarril:

Existía la máquina a vapor y el rail. George Stephenson los juntó y es el creador del ferrocarril. Al construir la línea Liverpool-Manchester (1830).

Objetivos del ferrocarril: La búsqueda de rapidez, y de la máxima potencia que permita los transportes masivos.

El acero que sustituye al hierro en la década de 1870, aumenta la resistencia de los rieles y la capacidad de los vagones.

Los costes de funcionamiento mejora la rentabilidad del ferrocarril. Los obstáculos naturales son vencidos por infraestructura.

Ejemplo de la nueva infraestructura en ferrocarriles:

En los Alpes Italianos, los ferrocarriles alemanes financias la apertura del túnel San Gotardo y los ferrocarriles franceses financian el túnel de Simplón, para tener mayor conexión con Italia.

Orden Cronológico: Inglaterra (el país pionero) y USA; despúes van a venir: Bélgica, Alemania y Francia.

Ferrocarril Siglo XIX

Ferrocarril Siglo XIX

Financiamiento en los Ferrocarriles:

A comienzos del siglo XX, el 70% por ciento del kilometraje mundial pertenecía a las compañías capitalistas, y el 30% al estado.

En Estados Unidos (la red más larga del mundo) parcialmente tuvo ayuda de fondos públicos o de donaciones de terrenos. Sin embargo, lo esencial de los fondos proviene de los particulares, en ciertas regiones se constituyen monopolios, por lo cual fijaban tarigas discriminatorias y exageradas. Recién a comienzos del siglo XX el estado obtiene el derecho a fijar las tarifas máximas y de prohibir toda discriminación económica.

En Francia, el gobierno otorga concesiones temporales a la industria privada bajo el control del Estado. El Estado se encarga en la adquisición de tierras e infraestructura, y las compañías privadas en la administración y material rodante.

En Bélgica, el Estado toma iniciativa de construir la red de Europa continental. También compra las compañías ferroviarias privadas y alcanza a tener el 95% del kilometraje total. Puede así aplicar tarifas muy bajas. Este modelo lo imita Rusia y Alemania.

La Navegación a Vapor:

La navegación a vela alcanza su apogeo en 1850. Poco a poco los barcos de vapor iban apareciendo pero los primeros aún llevaban velas y funcionaban con propulsión mixta. Estos barcos iban progresando, adoptaron el casco de hierro, más resistente y posteriormente de acero (1879). El tonelaje de los steamers sobrepasa al de los veleros en la década de 1890. Adquirió la supremacía definitiva a comienzos del siglo XX.

Transportaban: Al principio transportaban solo a pasajeros, luego se abrió a transportar recursos.

Tenían calderas de cúadruple expansión que aseguraban una creciente rentabilidad, además se eliminó la rueda de paletas por la élice.

Inversiones en: Puertos y canales:

Istmo de Suez bajo el impulso de Ferninand de Lesseps. ATLÁNTICO-ÍNDICO (mediterraneo-mar rojo)

Istmo de Panamá impulsado por Lesseps y retomado por USA, finaliza en 1914. ATLÁNTICO-PACÍFICO

Navegacion a Vapor Siglo XIX

El Telégrafo Eléctrico:

Inventado por el americano Morse en 1843, las transmisiones de las informaciones se hace casi instantánea. Empresas inglesas construyen la mejor red del mundo de franqueado. Para 1902 se consigue la red circunterrestre (todo el mundo). Las compañías inglesas controlaban más del 50% del franqueado.

Telegrafo Siglo XIX

Telegrafo Siglo XIX

Consecuencias:

Los ferrocarriles y los barcos de vapor han permitido el desarrollo de los transportes de masas rápidos y regulares.

Plano Económico: Descenso de precio de los fletes, como consecuencia del aumento de la competencia. Para los fletes marítimos, este descenso parece haber sido más rápido (Las tarifas en 1910 son 8 veces menores que en 1820). Para las tarifas ferroviarias, también trazan una curva constantemente descendente. Pero el verdadero triunfo de los ferrocarriles es en gran parte a su mejor organización, a la rapidez y agilidad del servicio que ofrecen.

Siglo XIX

Efectos Económicos: La vida del campo se transforma, el campesino puede ahora comercializar y especializarse, la llegada de productos manufacturados supone un declive del artesanado rural, como en la India, su ruina.

Las ciudades pueden aprovisionarse más fácilmente de productos alimenticios, de energía y materias primas para la industria.

El mercado se globaliza, elimina producciones marginales, protegidas por la distancia topográfica (caso del ingreso de cereales de USA a Europa).

Los países nuevos se colonizan más rápidamente: Oeste americano, Pradera canadiense, Pampa argentina, Siberia.

Todas las industrias relacionadas a los ferrocarriles (siderurgia, trabajos públicos, mecánica) se intensifican, y anima a los mercados bursátiles, donde se negocian acciones.

La Helenización de Roma

La Helenización de Roma

Las campañas victoriosas de la primera mitad del siglo II AC de modificaron notablemente las condiciones de vida de la república romana. Ahora era una potencia de primer orden a la que no podría oponerse ninguna de las que subsistían en el Mediterráneo. Además, su influencia y sus conquistas le habían proporcionado una ingente riqueza y, sobre todo, inmensas posibilidades de acrecentarla aun más explotando el comercio y la industria de las regiones que quedaban bajo su autoridad. Todo ello, y especialmente el contacto con las populosas urbes helenísticas, crearon en las clases cultas un afán por modificar sus tipos de vida para reemplazar su antigua moderación por un lujo que juzgaban digno de su actual poderío.

Helenizacion de Roma

Helenizacion de Roma

Para las clases cultas, la vida griega se transformó en un modelo de refinamiento y elegancia. Se consideró entonces mezquino cuanto aludía  a la tradición campesina de Roma y se cambiaron las costumbres patrias por las que prevalecían en las ciudades más lujosas de Grecia y el Oriente. Los cultos griegos, las modas en el vestir y en el comer, todo fue imitado. A las antiguas moradas romanas, caracterizadas por su sencillez, reemplazaron los suntuosos palacios provistos de muebles lujosos y de hermosas estatuas. Y ningún romano educado creyó que podía ignorar los versos de Homero o de Eurípides, aun cuando tuviera que aprender trabajosamente la lengua griega.

Venus

Venus

Para los romanos tradicionalistas, como Catón, este entusiasmo por la civilización helenística pareció un gravísimo peligro nacional y procuró combatirlo por todos los medios que las leyes ponían en sus manos. Pero era el resultado inevitable de la expansión romana, y los intentos del celoso censor fracasaron. Y si en las clases cultas, pudo comprobarse que Catón exageraba sus temores, el espectáculo de los grupos sociales más humildes confirmaba sus temores. En ellos, en efecto, influyó sensiblemente la fácil moral de los esclavos griegos, que resultó corrosiva para las viejas virtudes del romano. De modo que si la conquista trajo consigo el abrir a Roma las puertas de la cultura, no es menos cierto que preparó una verdadera revolución, porque su masa social comenzó a vivir y a a pensar de acuerdo con otros ideales que los que nutrían antaño a sus campesinos rudos y virtuosos. Así, la conquista modificó el espíritu de Roma y trajo consigo la grave crisis del siglo I, y en la que sucumbió la república.

Caton el Viejo

Caton el Viejo

Julio Cesar

Julio César y la Guerra Civil

Mientras Pompeyo obtenía el mando militar de España, Julio César alcanzaba el consulado el año 59. Su política fue netamente popular y le atrajo la adhesión incondicional de ese partido, así como el odio de la nobleza senatorial; pero Julio César tenía un plan bien madurado y no le atemorizaba arrastrar las iras de los poderosos; en efecto, al concluir su mandato recibió el preconsulado de Galia, con el cual obtenía un ejército que él podía robustecer haciendo nuevas lavas en la provincia. Julio César emprendió una campaña gracias a la cual agregó al territorio romano toda la Galia Transalpina – la actual Francia -, pero que, para sus fines personales, significó sobre todo la posesión de un formidable ejército que estaba atado a él con lazos indisolubles.

Rostro de Julio César

Rostro de Julio César

El crecimiento del poderío de Cesar aterró a los nobles, y no asustó menos a Pompeyo. Ante el aspecto que tomaban los sucesos, Pompeyo volvió a pasarse al bando senatorial y se dispuso a combatir a César. Pero éste tenía su decisión tomada. Así, cuando, en el año 49, llegó el momento de deponer su autoridad -y con ella sus fuerzas- exigió que se le concediera otro mando militar, y, al no obtenerlo, resolvió desencadenar la guerra civil.

Rostro de Pompeyo

Rostro de Pompeyo

El senado intimó a César para que se despojara del mando, en cuya situación podía ser víctima de los odios de la nobleza. César se opuso, y para no dar tiempo al Senado y a las fuerzas de Pompeyo que lo respaldaban, enyró en Italia repentinamente con sus tropas. El Senado resolvió escapar llevando consigo las fuerzas de Pompeyo, y cruzó el mar dirigiéndose al África. César, por su parte, ocupó la península y se consagró dictador. Poco después partió en persecución de sus enemigos y venció a Pompeyo en la batalla de Farsalia, Grecia, el año 48.

Batalla de Farsalia - Año 48 AC

Batalla de Farsalia – Año 48 AC

El gobierno dictatorial de César duró cuatro años, durante los cuales debió realizar numerosas expediciones para derrotar a los antiguos pompeyanos. en ese tiempo, numerosas medidas de carácter social, económico y político pusieron de manifiesto el propósito de César de reorganizar la república según nuevas bases. A la autoridad de un jefe absoluto correspondería una mesa estrechamente solidarizada con él y que gozaría de la protección del Estado; la antigua nobleza, en cambio, quedaría definitivamente excluida del poder y perdería sus privilegios.

Senado Romano

Senado Romano

Este plan suscitó en los miembros de la clase amenazada una violenta indignación. Sus privilegios parecían unidos a la constitución del Estado, y los ataques de César parecían dirigirse no sólo contra ellos sino también contra la tradición política de la ciudad. Una conspiración encabezada por Marco Bruto puso fin a la vida de César, el año 44, y el primer gran ensayo revolucionario quedó terminado. Pero la república no se salvó por ello, porque estaba condenada ya por un siglo de profundos conflictos sociales a los que era menester hallar solución.

Muerte de Julio Cesar

Muerte de Julio Cesar

Después de Rómulo, nunca un mortal había adquirido el estatuto de Dios. Julio Cesar tras el escándalo de su muerte y la fuerte remoción social que ocasionó fue declarado Dios y protector de la República Romana.

Para más Historia Universal mira este documental de Julio Cesar elaborado por History Channel:

Alemania en la Baja Edad Media

Alemania en la Baja Edad Media

Después de la muerte de Federico II, el papado consiguió conjurar el peligro que lo amenazaba; en efecto, durante veintitrés años no se eligió emperador y la enérgica política de los Hohenstaufen quedó malograda. Las consecuencias del interregno alemán  (que se prologó desde 1250 hasta 1273) fueron inmensas. Los emperadores elegidos después de esta última fecha carecieron, en general, de recursos para emprender una política centralista frente a los grandes feudales, los cuales, en consecuencia, afirmaron su autonomía y tornaron el Sacro Imperio Romano Germánico en una ficción con la que encubría una suma de Estados independientes.

En 1356, los señores más poderosos lograron que el emperador Carlos IV estableciera (en un documento que se llamó la Bula de Oro) el sistema para la la elección imperial. De allí en adelante, sólo siete señores elegían al emperador: los obispos de Colonia, Tréveris y Maguncia, el rey de Bohemia,  el duque de Sajonia, el conde del Palatinado y el margrave de Brandeburgo. Los demás señores sólo tenían posibilidad de hacer oír su voz en la dieta o asamblea del imperio, que convocaba el emperador. Así se fue creando un sistema de dominación que controlaban los feudales más poderosos, en cuyas manos quedaba prisionero el emperador.

Con todo, los duques de la casa de Habsburgo (a la que pertenecía el primer emperador elegido después de 1273) consiguieron que la elección recayera repetitivas veces en su familia. Salvo algunas interrupciones, ejercieron el restringido poder imperial durante largos periodos, y, a fines del siglo XV, Maximiliano de Habsburgo hizo esfuerzos eficaces para robustecer su posición.

Evidentemente, no resurgiría el poder imperial en Alemania. Se oponían a ello los grandes señores; pero no se oponían menos las grandes ciudades comerciales e industriales del Hansa germánica. Su aspiración fundamental era que el poder político no dificultara en modo alguno sus actividades mercantiles, mas, en última instancia, preferían el gobierno propio y procuraban no ceder en sus pretensiones. Esa resistencia sorda de todos loe elementos del imperio restringió las posibilidades de establecer un gobierno central fuerte; pero no impidió menos la unificación del país. En efecto, cuando las principales potencias occidentales se aglutinaban bajo el poder real. Alemania mantuvo su estructura feudal, razón por la cual entró en la Edad Moderna con una marcada desventaja en la lucha por el equilibrio del poder.

Bula de Oro: Reproducción del documento que estableció, en 1356, el régimen de elección imperial en Alemania, Véase el sello de oro que le dio su nombre

Bula de Oro: Reproducción del documento que estableció, en 1356, el régimen de elección imperial en Alemania, Véase el sello de oro que le dio su nombre

La Guerra del Peloponeso

En el último tercio del siglo V estalló un terrible conflicto entre las dos ciudades más poderosas de Grecia: Esparta y Atenas. Diversos motivos los movieron, y de él resultó una efímera hegemonía de Esparta sobre el mundo griego, durante cuyo tiempo predominaron las oligarquías en todos los estados sometidos a su autoridad. Pero ese tiempo fue muy breve y Esparta descendió de su pedestal porque careció de capacidad política para afirmar los resultados de su conquista militar.

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La Guerra del Peloponeso:

La oportunidad fue un entredicho entre Atenas y Corinto; esta última ciudad solicitó el apoyo de la Liga del Peloponeso y Esparta se lanzó a la guerra. En 431 comenzaron las hostilidades que, durante diez años, se mostraron indecisas mientras cada uno de los contendientes hacía su guerra favorita; en efecto, los atenienses recorrían con sus naves las costas y saqueaban por sorpresa las regiones espartanas, en tanto que los espartanos se lanzaron sobre Atenas que, encerrada dentro de sus muros, procuró resistir al asedio pese a las dificultades que provocó allí una epidemia. Al fin, en 421, se firmó una paz que regularizo la situación, sin que ninguno de los bandos pudiera acusar ventaja alguna.

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La guerra volvió a empezar algunos años más tarde, cuando Alcibíades logró convencer a sus compatriotas de que emprendieran la conquista de Siracusa. La empresa fue preparada con cuidado y realizada en 415; pero resultó un fracaso absoluto: Atenas perdió su flota y su prestigio, al tiempo que se debilitaba frente a Esparta, que era su verdadera enemiga. En efecto, a poco de concluir la aventura siracusana, Esparta atacó de nuevo a la ciudad de Ática por incitación del propio Alcibíades, que habiendo sido acusado de sacrilegio en su patria, abandonó la expedición de Sicilia y se refugió en el seno de los enemigos de su ciudad. A partir del año 413, los espartanos se instalaron en la fortaleza de Decelia, en el corazón del Ática, y desde allí hostilizaron a los atenienses que, sitiados por tierra, comenzaron a flaquear y a perder su ascendiente sobre las ciudades aliadas, muchas de las cuales se pasaron a Esparta. También ayudó a esta ciudad Persia, cuyo rey facilitó recursos con tal de que Esparta le asegurara el dominio de las ciudades griegas del Asia Menor, y con tales medios, fue fácil preparar la sumisión de Atenas. En efecto, Esparta se proveyó de lo que necesitaba: una escuadra para batir a Atenas en el mar; la puso al mando de Lisandro, y éste logró sorprender a las naves atenienses en Egos Pótamos, cerca del estrecho de los Dardanelos, donde destruyó gran número de barcos y se apoderó del resto. Poco después, la flota espartana bloqueaba del Pireo y cerraba el sitio de Atenas, que se vio obligada a capitular en 404.

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La derrota de Atenas fue decisiva; debió abatir sus muros, abandonar sus posesiones y someterse a Esparta, tolerando el gobierno de los ciudadanos más hostiles a la democracia; pudo, sin embargo, modificar poco después su régimen interno gracias a la acción de Trasíbulo, pero su poderío exterior concluyó por algún tiempo. Esparta, en cambio, alcanzó la hegemonía sobre el mundo griego, y ejerció su autoridad con severa firmeza; pero no se conformó con eso y quiso extenderla al Asia Menor, donde el rey Agesilao emprendió una acción enérgica contra Persia; entonces el Gran Rey comenzó a socavar la autoridad espartana en las ciudades sometidas y Esparta comprendió que peligraba; así fue como se decidió a firmar con Persia la llamada paz de Antálcidas, en 387, con la cual limitó sus aspiraciones a las regiones griegas del Egeo.

Los estados Helenísticos

Los núcleos perdurables dentro del imperio de Alejandro fueron tres: el Egipto, la Siria y la Macedonia.

estados helenisticos final

El Egipto quedó, desde los primeros tiempos, en manos de Ptolomeo Lagida, uno de los mejores generales que había tenido Alejandro. Defendido por la tradición de sus límites, el Egipto no sufrió alteraciones importantes, excepto cuando la suerte de la guerra le proporcionaba o le arrebataba alguna porción del territorio en la Siria. Poseía la ciudad más poderosa del Mediteráneo por esa época, Alejandría, de la que los lagidas hicieron su capital; las vinculaciones de sus reyes y de su aristocracia griega facilitaron notablemente su desarrollo económico a través de los diversos países del Mediterráneo, para lo cual el Egipto se proveyó de una flota poderosa. Alejandría fue así, el gran puerto de esta época.

La Siria correspondió a otro de los generales macedónicos, Seleuco Nicator, quien constituyó , mediante la guerra y las negociaciones, un imperio que se conoce con el nombre del Imperio Sléucida. Además la Siria propiamente dicha comprendía parte del Asia Menor, La Mesopotamia y el Irán; pero esta extensión de los dominios fue efímera, porque diversas circunstancias le arrebataron varias provincias, en las que surguieron nuevos estados.

La Macedonia constituía ya antes de la conquista el núcleo del imperio, y conservó esta categoría. En el curso del tiempo cambió de manos, pero conservó su personalidad y orientó su influencia hacia la Grecia, sobre cuyas ciudades ejerció directa o indirectamente autoridad, pese a la resistencia que opusieron algunos estados.

Alrededor de estos tres surgieron en diversas épocas algunos estados menores, tales como los reinos de Pérgamo, Armenia, Ponto, Capadocia, Galacia y Britina. La tracia fue también algún tiempo un estado independiente que, junto con el Epiro, flanqueaba la Macedonia. Y al sur de Grecia, Esparta procuraba mantener su autonomía, como lo hicieron las ciudades griegas que se confederaron en la Liga Aquea y la Liga Etolia. Finalmente, en el Occidente, las ciudades griegas como Siracusa, adquirieron autonomía y constituyeron estados independientes que alcanzaron notable desarrollo en algunos casos.

La Historia de Creta

Los Cretenses

La isla de Creta

La isla de Creta

Mientras en los grandes valles fértiles surgían estos estados poderosos y evolucionados, en las islas que bañaba el Mediterráneo oriental también empezaron a desarrollar otros pueblos una civilización de caracteres originales. Eran los egeos, que ocupabas la isla de Creta y las Cícladas y Espóradas.

Los Pueblos Egeos:

Sin duda eran los egeos hombres de espíritu vigoroso y de vario ingenio. Su centro principal estuvo en la isla de Creta, donde desarrollaron una civilización de la piedra que duró hasta fines del cuarto milenio. Hasta entonces no mostraron los egeos ninguna particularidad extraordinaria; pero como estas islas abundaban en cobre, comenzó a desarrollarse en ellas con gran éxito una metalurgia que muy prono proporcionó a Creta ventajas decisivas. En efecto, el trabajo del cobre probó allí como en otras partes que ese metal, tan útil como pueda parecer, ofrece el grave inconveniente de su blandura, que lo hace inservible para reemplazar a la piedra. Este hecho resultó decisivo, porque los cretenses iniciaron los ensayos para endurecer el cobre por aleación de otros metales, también como otros pueblos descubrieron que el estaño era el material que necesitaban, pero, a diferencia de los demás y debido a sus caracteres de pueblo insular y marino, los cretenses resolvieron iniciar la búsqueda del estaño en las diversas y lejanas comarcas donde abundaba. La consecuencia fue que, a principios del tercer milenio, ya eran ellos los más poderosos intermediarios en el tráfico de ese metal y aun los más importantes fabricantes y distribuidores de objetos manufacturados de bronce. Así comenzó el esplendor de Creta.

Infraestructura cretense

Infraestructura cretense

La época del Bronce y el Esplendor de Creta:

Ya hacia 2400, los cretenses eran los árbitros del bronce. La riqueza comenzó a acudir a la isla, que se crearon magníficas ciudades, entre las cuales brillaron Hagia Tríada, Festos y, sobre todo, Cnosos. Los reyes de estas ciudades hicieron construir en ellas magníficos palacios que eran, al mismo tiempo que residencias reales, fortalezas, depósitos de variados productos y talleres. En los recintos más importantes, las paredes estaban cubiertas por hermosas pinturas al fresco, algunas de las cuales se han conservado y llenan hoy de admiración a quien las observa. Estatuas, lujosos muebles, vasos de fina cerámica, y sobre todo variados utensilios de bronce completaban el ajuar de estas residencias, en las que ponían de manifiesto su poderío los opulentos jefes de aquellas comunidades de navegantes. Los cretenses creían en la Diosa Madre, y en otra divinidad masculina que tenía aspecto de toro, además poseyeron también una escritura, pero hasta ahora no ha podido ser descifrada, de modo que ignoramos todos los detalles de la existencia histórica de este pueblo admirable. La actividad más importante de los cretenses fue la navegación.

Arte de Creta

La talasocracia Cretense

Hacia el Mediterráneo occidental acudían no sólo para vender sino también para adquirir el estaño que provenía del centro de Europa. Hacia el Mediterráneo oriental, en cambio, preferían vender lingotes de bronce y cerámicas. Todos los puertos de Siria y de Egipto hicieron negocios con naves cretenses. Así pudo decirse de ellos que dominaban los mares, porque no vacilaban en impedir por la fuerza toda competencia, y a este dominio se le llama “talasocracia cretense”.

Micenas y Tirinto son algunas de las varias ciudades que se elevaron en el lugar de la Troya homérica, donde los Cretenses instalaban factorías y conquistaban culturalmente otras naciones. Estas ciudades las encontraron los aqueos. Los aqueos ocuparon y dominaron las colonias cretenses, y supieron asimilarse su civilización. Un día hacia 1400 se lanzaron sobre Cnosos y la destruyeron. Creta comenzó a ser abatida por el empuje de los aqueos que, poco a poco, heredaron, junto con los fenicios, el dominio del mar. Así acabó la civilización cretense, de la cual los griegos no conservaron sino un vago recuerdo, del cual es testimonio, entre otras, la hermosa leyenda de Teseo y el Minotauro.

Fresco del Palacio de Knosos - El Príncipe de los lirios